

Nuestra Historia
¿Por qué estamos aquí? Porque sabemos lo que es vivir en un mundo que no se detiene, donde el bienestar a veces se siente como un lujo lejano o un manual de instrucciones complicado. Vinimos a simplificar ese camino.
Crear AIRA es un acto de coherencia. Porque creemos que mirar hacia adentro no debería ser un privilegio ni un misterio. Creemos que profundizar en uno mismo puede ser simple, claro y real. Respirar mejor, mover el cuerpo, pausar la mente: gestos sencillos que despiertan lo que estaba dormido.
No prometemos fórmulas mágicas ni rituales inalcanzables: ofrecemos guía, contención y comunidad para sostenerte cuando decidís explorarte de verdad.
Filosofía y Valores
En un mundo que exige sin pausa, AIRA existe para recordarte que la conexión con vos está siempre ahí — que despertar es posible, y hacerlo acompañado lo hace más profundo y humano.
Nuestra propuesta es íntima y simple: crear experiencias de bienestar accesibles a quienes estan viviendo un cambio hacia adentro, nuestra mirada profesional brinda la contención necesaria para esos momentos. Creemos en la transformación que ocurre en la intimidad del grupo y en la fuerza de una comunidad que sostiene.
Nuestros pasos siguen este mapa invisible:

Compasión:
El arte de mirarnos sin juicio. Entendemos la calidez y la amabilidad es el primer paso para cualquier cambio real.

Humanidad:
Somos un equipo profesional que elige mostrarse humano, vulnerable y honesto, construyendo un puente de confianza mutua.

Simpleza:
Lo esencial no necesita adornos. Buscamos que lo profundo sea claro y sin tecnicismos.

Creatividad:
Promovemos en nuestras prácticas que el movimiento recupere un espacio lúdico. Buscamos innovar en los modos de explorarnos, de habitar el cuerpo y aliviar el malestar.
Equipo
Aquí no hay gurús ni recetas secretas. Cada respiración, cada estiramiento, cada silencio compartido es un espacio para escucharte, sin adornos ni atajos. Hay prácticas vivas, personas reales, caminos honestos.

Gise Moya
Fundadora y staff de Yoga Columpios y Vinyasa Flow
“Apropiarnos de la práctica de yoga, como si fuéramos niños es honrar nuestra experiencia espiritual”

Abril Garabarain
Staff Hatha Restaurativo
“Una práctica que acompaña y se adapta con suavidad a lo que el cuerpo necesita.”

Mechi Andrade
Staff Vinyasa Flow
“No busco posturas perfectas, sino cuerpos habitados con más presencia y amabilidad”
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Gina Paola Arias
Staff Hatha Yoga
“A veces no necesitamos respuestas, sino un espacio donde sentirnos escuchados.”

Gabby Klein
Staff Vinyasa
“La fuerza no es solo física, es la confianza de saber que podés sostener lo que aparece.”

Gabi Perez Conde
Staff Hatha Yoga Terapeutico
“El yoga es la vivencia de habitar con más presencia y amabilidad.”

Gina Paola Arias
Staff Hatha Yoga
“A veces no necesitamos respuestas, sino un espacio donde sentirnos escuchados.”

Gabby Klein
Staff Vinyasa
“La fuerza no es solo física, es la confianza de saber que podés sostener lo que aparece.”

Gabi Perez Conde
Staff Hatha Yoga Terapeutico
“El yoga es la vivencia de habitar con más presencia y amabilidad.”

María Gisela Moya
Psicóloga – Terapeuta Basada en Compasión – Instructora de Yoga – Directora de AiraLab
María Gisela Moya es Licenciada en Psicología (UBA) con orientación sistémica y Terapeuta Certificada en Terapia Basada en la Compasión (CFT). Se formó además en el programa Compassion Cultivation Training (CCT) desarrollado en Stanford, integrando la compasión, la regulación emocional y las prácticas contemplativas dentro de su trabajo clínico.
Hace más de diez años se dedica al camino del yoga. Es Instructora de Yoga certificada por Yoga Alliance (200 hs) con entrenamiento en Hatha, Vinyasa, biomecánica, yoga con columpios y secuenciación anatómica de asanas. Su práctica combina el movimiento consciente, la respiración y el trabajo sobre el sistema nervioso.
Es fundadora y Directora de AiraLab, un estudio dedicado a la integración entre cuerpo, mente y emociones, donde coordina clases, talleres y procesos de acompañamiento emocional basados en la compasión y la atención plena.
Desde 2020 guía retiros de bienestar y regulación emocional, con un total de 10 experiencias realizadas para grupos de 10 a 15 personas, combinando psicología, compasión, meditación y prácticas corporales. Su enfoque se caracteriza por la calidez, la claridad y la capacidad de traducir conceptos complejos en experiencias vivenciales transformadoras.
Gisela integra en su trabajo los principios de la psicología contemporánea, la tradición contemplativa y las prácticas somáticas, con el propósito de ayudar a las personas a cultivar mayor presencia, resiliencia y autocuidado.
Mi historia en clave humana
Hubo un momento en mi vida en el que entendí que no alcanza con “saber” sobre las emociones. Había obtenido mi título de grado en Psicología, horas de lecturas en teoría e investigación, sin embargo, algo en mí sabía que había otra cosa. No solo comprender la mente, sino sentir el cuerpo, recuperar la respiración y entender por qué, aun sabiendo tanto, a veces sufrimos igual.
Así empecé a preguntarme por ciertas prácticas: no desde la teoría, sino desde la necesidad profunda de estar mejor conmigo misma.
El yoga apareció primero como una curiosidad, después como un alivio, y f inalmente como una profesión. Me formé, exploré anatomía, movimiento, biomecánica, columpios. Lo que realmente me transformó no fue lo técnico, sino la posibilidad de detenerme y escucharme. Ese espacio profundo entre una inhalación y una exhalación fue, para mí, un nuevo comienzo.
Con los años, la psicología y el yoga dejaron de ser caminos paralelos. Los roles se unieron naturalmente cuando descubrí la compasión. La compasión me dio un lenguaje para entender mi autocrítica, para acompañar a otros sin exigencia, y para ver las emociones no como problemas, sino como mensajeras.
Me formé en Terapia Basada en la Compasión y en el Compassion Cultivation Training, y ahí pasó algo importante: dejé de trabajar solo con la mente o con el cuerpo; empecé a trabajar con personas completas, con historias, con heridas, con resiliencia. Y también conmigo misma, porque este camino se sostiene viviendo lo que enseño.
Crear AiraLab fue un acto de coherencia. Un espacio donde todo lo que aprendí — y todo lo que sigo aprendiendo— pudiera convertirse en experiencias reales. Clases, talleres, procesos terapéuticos. Y también retiros. Diez experiencias desde el año 2020. Diez viajes en grupos pequeños, íntimos, transformadores. Diez momentos en donde vi a la gente redescubrirse, tomar decisiones, armar lazos entre ellos, y a veces encontrar con algo que creían perdido.
Si tuviera que decir qué hago, diría esto: Acompaño a las personas a vivir con un poco más de autenticidad, un poco más de claridad y mucha más amabilidad.
Pero si tuviera que decir por qué lo hago… Es porque yo también necesité que alguien me enseñara a volver a mi corazón. Y hoy sé que ese regreso es posible, sincero, humano, y profundamente transformador.

Abril Garabarain
Abril en sus clases crea el contexto para que el sistema nervioso descienda, el cuerpo encuentre sostén y la respiración recupere amplitud.
La experiencia al finalizar es concreta y corporal:una sensación de liviandad, de espacio interno, como si algo se hubiera reordenado y el cuerpo pudiera moverse y respirar con mayor libertad.
Su guía se expresa con las cualidades del agua: adaptable, permeable y clara.
Sosteniendo lo presente con sensibilidad y precisión.

Mechi Andrade
Las clases de Mechi invitan a volver al cuerpo con honestidad y presencia.
Su guía propone una práctica donde no se busca la forma perfecta, sino la experiencia de habitarse con mayor amabilidad: una respiración más amplia, los hombros más livianos, la mente menos ruidosa.
El énfasis está en escuchar el cuerpo tal como es, reconocer sus límites y posibilidades, y transitar el movimiento con curiosidad, desafío y disfrute.
Una práctica que acompaña los distintos momentos, sin exigencia, con pausa.
Su manera de entender el yoga se refleja en los gestos cotidianos: frenar, respirar antes de responder, elegir tratarse con más suavidad incluso en los días difíciles.
Si su práctica fuera un elemento, sería fuego cálido.
Ese que contiene, envuelve y permite que el cuerpo se afloje de a poco, encontrando su propio ritmo.

Gina Paola Arias
Las clases de Hatha Yoga de Gina proponen una práctica atenta y reflexiva, donde el cuerpo es el punto de partida para mirar más allá de lo físico.
A través del movimiento y la respiración, invita a dirigir la atención hacia lo que hoy necesita ser observado internamente.
En su forma de guiar, la escucha ocupa un lugar central.
Gina acompaña sin juzgar, creando un espacio donde no es necesario resolver ni explicar, sino simplemente estar y sentirse acompañado.
Su práctica se expresa como el agua: en movimiento constante, capaz de fluir y atravesar la incomodidad, incluso aquella que muchas veces habita en los pensamientos.

Gabby Klein
Las clases de Vinyasa Flow de Gabby proponen una práctica dinámica donde la respiración y el movimiento se entrelazan para construir fuerza, presencia y confianza en el propio cuerpo.
Su guía invita a explorar las propias posibilidades, para sostener y reconocer la capacidad de hacer aquello que uno se propone.
En sus clases hay vitalidad y expansión: una sensación de fortaleza interna, de conexión con la energía del cuerpo en movimiento y con la capacidad de sostenerse con mayor claridad.
Su práctica se expresa como la tierra: firme, enraizada y presente.
Un sostén que permite atravesar los desafíos con mayor perspectiva.

Gabi Perez Conde
La práctica de Gabi se asemeja al elemento tierra: sostiene, enraíza, nutre y me permite expandirse.
Cada practicante accede a la posibilidad de reconocerse capaz, de seguir intentando, practicando y explorando, confiando en su propio proceso como camino hacia su bienestar.
Siento que la filosofía del yoga está integrada en mi quehacer cotidiano: en mis vínculos, en la forma en que habito lo que hago, en cómo me escucho y me trato. Es una práctica viva, que se expresa en lo simple y en lo diario.